
Yo no te ofrezco reprogramarte porque soy terapeuta. Te ofrezco hacerlo porque además lo logré en mí, y me sé el camino exacto.
Antes me veía de una forma y parecía alguien. Por dentro me estaba derrumbando, y estaba vacía. Reprogramar no fue cambiar de imagen. Fue dejar de necesitar parecer algo para sentirme tranquila y completa.
Pasé de hacer solo cardio a entrenar con pesas. Bajé 20 kilos. Nunca vi eso en mi casa creciendo — nadie me lo enseñó, no tenía modelo.
Pero no fue solo el peso. Cambié mi identidad completa: dejé de necesitar lucir corporativa, de arreglarme para parecer alguien. Hoy me veo y me amo. Eso también se reprogramó.
22 años de carrera corporativa, de 7am a 6pm, siguiendo el horario de alguien más.
Hoy tengo una marca digital, con horario programado a mi conveniencia. De eso vivo. Trabajo desde mi casa, o desde un hotel con mis hijos si estamos de viaje. Ya no necesito lucir corporativa para que lo que hago valga.
Pasé de estar casada y aguantando, a estar soltera, tranquila y feliz. Vivo sola con mis hijos en Estados Unidos, en mi apartamento — el que yo sostengo.
Su papá los ve cuando está en el área y comparten con su familia. No les impongo ningún tipo de restricción a mis hijos sobre esa relación.
Tengo clientas online. Subí mis precios. Hoy cargo propuestas de $5,500 por una transformación de 5 meses, y son varias las clientas que me han contratado a ese precio. Y esta no es la primera vez que emprendo — ya he construido tres marcas más antes de esta.
Una marca en Amazon, donde vendí 1,500 piezas de un producto propio, fabricado en China. Una marca de accesorios, con ventas nacionales e internacionales. Y mi marca personal.
Pasé de una cultura corporativa a ser emprendedora, una y otra vez. Dejé mi carrera corporativa por completo.
Me temblaba la voz. Me daba alergia en la cara. La mente se me nublaba, sudaba frío y calor, y no sabía ni cómo moverme. A los 22 años lo intenté una vez, en el trabajo, y la mente se me fue en blanco.
En 2023 di mi primera conferencia, en FIU. Sin experiencia previa. Fuera de mi país. Con menos de dos meses de anticipación. Después vinieron otras.
Hoy mi lugar favorito es frente a la cámara, en redes, y con mis clientas en vivo, todos los días.
Todas esas limitantes eran obstáculos para la vida que hoy disfruto: en expansión, en plenitud, sin sobreesfuerzo. No lo hago porque alguien me motivó. Lo hago porque me cumplo.
Ya no me importa parecer nada. Me importa sentirme tranquila, y completa.
Quiero Cumplirme